viernes, 28 de agosto de 2009

Igual que Omi Lily

Una de las ventajas de vivir con mi abuela es que tengo acceso a la cocina, así como a todos los sartenes, trastes y utensilios que hay en ella; gran diferencia tras 5 años de tener la cocina 2 pisos abajo y tener que compartirla con otras chicas en Residencias.

Ahora que también tengo más tiempo libre y menos libertades económicas, trato de comer fuera lo menos posible. Así que la semana pasada que fui a surtir la despensa, además de conseguir lo que decía mi lista de compras, me dejé llevar por mi antojo y creatividad (todo con el afán de guisarlo).

Pasta, cortes de carne, hierbas finas y una pequeña selección de frutas, como fresas, melón y guayaba, y vegetales, como acelgas y champiñones naturales, fueron algunas de las cosas que compré.

Efectivamente, toda la semana he cocinado, sin embargo los platillos de los 4 dias anteriores fueron bastante básicos y hasta hoy di rienda suelta a mi ingenio culinario.

Tenia antojo de pasta, así que saqué 100g de fusilli Barilla (la bolsa de 500g a $10, mi compra del dia) y la puse a cocer según las instrucciones de la bolsa. Para darle sustancia, saqué algunos champiñones, hierbas finas, mantequilla y agarré un puñado de nueces del bonche que tiene mi abue en la alacena.

En un sartén ligeramente caliente eché una cucharada generosa de mantequilla, seguida por los champiñones, ya rebanados. Dejé que se sancocharan un poco y agregué las hierbas y la nuez. Si en algún momento parecía que se secaba la mantequilla, le agregaba más.

Al mismo tiempo que cocinaba esto, puse a cocer al vapor un manojo de acelgas. Éstas no tardan mucho, menos de 5 min en estar cocidas y si apagas la flama y dejas tapado el recipiente, se siguen suavizando.

Cuando la pasta estuvo lista y tras haber tirado el agua de la olla, la pasé al sartén y mezclé muy bien con lo guisado anteriormente. Mientras, mi abuela, asombrada de lo que había preparado y a la vez que lo probaba, me repetía seguido que me parecía a mi Omi Lily (la mamá de mi papá, fallecida hace años) por nadar guisando y creando comida.

Para sentarme a la mesa me serví la mitad de la pasta preparada, saqué las acelgas de la olla y las mezclé con queso amarillo. ¡Voilá! A comer.



En la pasta resaltaba el sabor de las hierbas y un poco la nuez (el champiñon por si solo es algo insípido). Lo malo es que debe comerse caliente o no sabe tan bien al enfriarse por culpa de la mantequilla. Como el gusto del platillo es algo suave, para la próxima que lo haga pienso agregarle vino blanco, tal vez uno seco. Estoy segura que eso lo cambiará y realzará bastante.

Mientras, en la alacena hay una bolsita de aceitunas y una lata de atún, entre otras cosas, esperando ser abiertas. ¿Que se me ocurrirá la próxima vez?

3 comentarios:

  1. Odio las hierbas y los champiñones, pero debo admitir que se ve muy rico tu plato :P~

    ... Hay que convencer a lirida que nos cocine de nuevo como en san valentín :D

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  2. uhhhh! seria muy buena idea! y como a Lirida no le gusta cocinar...

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  3. una pizzaaaaaa con atun y aceitunas negraaas :)... la costra de pizza con tomate cuesta como 15 pesos y es para 2 personas, ... ahora habrá que pensar como con qué hierba quedaría chido.. aunque por si solas las aceitunas seguro la hacen fuerte... ahhh queso sii mucho quesoooo

    ahh quiero cocinaaar... se ve exquisito tu platillo... ya te puedes casaaar

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