jueves, 20 de agosto de 2009

Sanguinaria

Parece que no se pueden evitar los chistes de vampiros cuando se habla de sangre, o al menos eso sucedió conmigo ayer cuando fui a donar sangre.

No tenía ni 1 hora de llegar a la ciudad cuando mi tia me pidió el favor de donar sangre. Esta muy baja de hemoglobina y le han tenido que hacer transfusiones para que suban sus niveles. Hace un mes donó su novio, y como por su edad mi abuela no es candidata pues solo quedaba yo. Con gusto le dije que si lo haría, después de todo, es mi única tia.

Ya en la clínica donde donaría y mi tia recibiría una nueva transfusión, su novio empezó a hablar imitando un mal acento transilvano (o lo que ha escuchado en películas). Por suerte el laboratorista pasó por mi y me pidió llenar un formulario: que si no habia tenido tifoidea o hepatitis (mi papá tuvo y se que ya jamás puede donar), que si tenia prácticas de "riesgo" como relaciones sexuales promiscuas, homosexuales o sin condón, que si había tenido gripa o tos en las últimas semanas y finalmente que si había tomado alcohol o medicamentos recientemente.

Tras llenar el mentado formulario, me pincharon un dedo de la mano y llenaron unos tubitos para hacerle unos análisis a mi sangre; sin embargo creo que solamente hicieron conteo de hematocritos y ver que tipo de sangre tengo. Todo lo de las enfermedádes lo dejan a la confianza del donador. También hacen mucho énfasis en que sea totalmente voluntario.

Esperé unos minutos y me pasaron a la sala donde le sacan a uno la sangre. No mentiré, duele cuando meten la aguja ya que es más grande que la de las inyecciones comunes. A esa aguja le conectan un tubito que va a una bolsa donde recogen la sangre. Como el tubito es largo, lo enrollaron un poco y lo pegaron a mi brazo. Me sorprendió sentir calor en ese lugar; ¡resulta que si soy de sangre caliente!

Después 5 min y 25 segundos (eso decía en la hojita de anotaciones) me quitaron la aguja (también dolió). Me tuve que quedar otros 10 min acostada para evitar cualquier mareo y me dieron un lonche: un paquetito de mantecadas y refresco, el cual le dije que no y que mejor me diera agua (¿Refresco en la mañana y en ayunas? Tal vez eleve la glucosa pero es malísimo para mi estómago!).

Me mostraron de nuevo el formulario y esta vez tenía engrapada una hojita donde de nuevo tenias que asegurar que tu sangre era buena para donar (creo que hay casos de gente que dona por compromiso, como en casos familiares, pero resulta ser una ovejita negra y le da pena decir que no a la familia y mejor le dice que no al laboratorio y asi nadie sale lastimado). Aproveché para revisar los resultados del análisis de mi sangre: 13.5 de hemoglobina (hasta yo me sorprendí, tal vez fue el efecto de las vacaciones) y 36.8°C (por eso sentí calientito).

Cuando ya me sentí bien, me levanté de la cama, lentamente, y fui al otro cuarto donde estaba mi tía. Saqué de mi bolsa y me tomé un suplemento nutritivo (¡preparada ante todo!) y estuve un rato con ella. Como iba a tardar un buen rato (apenas le estaban poniendo suero) su novio me dió aventón de regreso a la casa.

Resultados de esto: no debo comer grasas por unos cuantos días, no extenuarme y no volver a donar sino hasta dentro de 45 días; así que si a alguien se le ocurre accidentarse o entrar a cirugía por favor esperen 6 semanas.

4 comentarios:

  1. awwww yo nunca he donado sangre :( siempre me rechazan pq prefieren la de los hombres!!

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  2. jajaja a mi me rechazaron por otras causas jajajaja pero me da mucha vergüenza contarlo en público jajajajaja

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  3. osea ninguna enfermedad vaya jajaja pero por digamos... promiscuidad jajajajajaja

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  4. Jajajajaja, ya brigitta... cuentanos la verdad. ¿Te rechazaron por drogas o por promiscua? :)

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