¿Cuántas veces no somos nosotros mismos cajitas bonitas, mientras existe todo un hervidero de sensaciones debajo de la piel? Uso el plural cuando en realidad hablo de mi misma.
He traído tantas cosas en la cabeza que quiero plasmar en letras, sin embargo me da miedo, porque todas ellas están surgiendo en momentos de rabia, rencor y auto-compasión.
Este fin de semana fue de varios descubrimientos y auto-contemplaciones. Descubrí que el interés realmente tiene pies, que aún tengo corazón (o temo dar rienda suelta a mi rencor), que los pequeños detalles me siguen molestando y que poseo un gran poder que temo usarlo (me animé a probarlo pero cuando estuve en el límite para dar el salto, me eché para atrás).
Traigo la idea de escribir sobre cómo me siento y lo que implica para mi ser alta. Tal vez en otra ocasión que se me quite la flojera y me arme de valor.

Es difícil autocontemplarse y hacer descubrimientos que quizás no esperábamos. Sin embargo hay que aceptar quiénes somos y sacarle el mayor provecho a nuestras fortalezas y saber como tratar nuestras debilidades.
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