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Muy interesante post, Nicol. Si me permites, te compartiré mi punto de vista sobre el tema.
Crecí con una madre católica y un padre luterano. Mi papá nunca ha sido muy fervoroso en eso de la religión, caso contrario con mi madre, quien ha sido el motor religioso en la familia. Como buena hija de la iglesia, fui bautizada, hice la primera comunión y la confirmación. Mi madre incluso llegó a ser mi maestra de catequesis.
A causa de ciertos factores me fui desencantando, no porque estuviera bajo un hechizo, si no porque fui perdiendo la motivación a la vez que hacía mis propios cuestionamientos. Ahora, a mis 24 años, creo estar en un punto similar al que describes. No se y (casi) no me importa. Simplemente no pienso en ello. Standby. Sin embargo, si me preguntan en un censo, respondo "Católica" - la costumbre.
Si hay algo que tiene a su favor la religión organizada es la capacidad de reunir a la gente. Basta recordar que en muchas ciudades la iglesia se encuentra en la plaza principal y por lo general hay una iglesia/templo en cada barrio/colonia en ciudades grandes. Además, suele suceder que después de los servicios religiosos la gente se queda más tiempo en el lugar platicando con sus conocidos.
En el caso específico de la religión católica - dado que es la única que he profesado - aprecio la capacidad que ha tenido para absorber y mimetizarse con la cultura del lugar a evangelizar (con finalidad de imponerse, claro). Hablando de México, esto creó una amplia y rica gama de tradiciones únicas: pastorela y posadas en Diciembre, los Reyes Magos en Enero, la Semana Santa con Iztapalapa como mayor exponente, así como fiestas patronales a lo largo de todo el año - deberían asistir alguna vez a las mega fiestas que se hacen en el Istmo de Tehuantepec, las famosas mayordomías.
Y... creo que ya me desvié del tema original de Nicol. En resumen, sigo con mis dudas pero me fascina comer de los buñuelos que venden afuera del Santuario de Guadalupe.

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